
“Seguir a Jesús… ¿Pero a Dónde Vamos?”
Un devocional para los espiritualmente curiosos
Bueno, hace unos dias hablamos sobre negarnos a nosotros mismos, sobre soltar el volante y dejar que Dios dirija por una vez. Tal vez eso te llamó la atención, o tal vez aún lo estás procesando. De cualquier forma, hay una pregunta que surge como de forma natural:
“Si me niego a mí mismo y sigo a Jesús… ¿a dónde me está llevando?”
Buena pregunta. Porque seamos sinceros: es difícil seguir a alguien si no confías en a dónde va.
Hora de una analogía!
Imagina esto:
Estás en un camino, en lo profundo del bosque. Hay silencio, un poco de neblina. Tienes los ojos vendados (sígueme la corriente) y alguien se ofrece a guiarte. Nunca has estado ahí antes, pero esa persona sí. Lo ha caminado cientos de veces. Incluso ha construido parte del camino. Tú no puedes ver lo que hay delante… pero esa persona sí.
Ahora… ¿confías en ella?
Así es como se siente seguir a Jesús a veces.
No siempre sabes a dónde te está llevando, pero puedes llegar a conocer quién es Él. Y cuanto más lo conoces, más te das cuenta… que Él es digno de confianza, aunque el camino no esté claro.
📖 Lo Que Jesús Realmente Dijo Sobre Seguirlo
“Yo soy el camino, la verdad y la vida.” — Juan 14:6
Él no dice:
“Te mostraré el camino”,
Sino:
“YO SOY el camino.”
Seguir a Jesús no se trata solo del destino, se trata de relación.
Es como si… el viaje fuera el punto.
Entonces, ¿A Dónde Nos Lleva Jesús?
Él te guía hacia:
- Verdad
(aunque sea incómoda) Con ternura expone las mentiras que has creído, sobre ti, sobre otros, sobre lo que realmente es la vida.
No te avergüenza; te libera. Juan 8:32 — “Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” - Sanidad No de la noche a la mañana. No siempre como esperas.
Pero con el tiempo, tus heridas pesan menos.
La amargura suelta su control.
El arrepentimiento deja de definirte. - Propósito Dejas de preguntarte “¿Para qué sirve todo esto?” y comienzas a vivir con un sentido de por qué estás aquí, aunque todavía lo estés descubriendo.
- Amor—Verdadero, Inquebrantable No basado en tu rendimiento, ni temporal, ni cambiante.
Un amor que se queda contigo en tus peores momentos y te levanta en los mejores.
Advertencia: No Siempre Es Fácil
No te lo voy a endulzar. Seguir a Jesús puede costarte algunas cosas:
• Tu orgullo
• Tu comodidad
• Ciertos hábitos
• Algunas relaciones que te alejan de la persona en la que te estás convirtiendo
¿Pero lo que ganas?
Paz. Libertad. Plenitud. Identidad.
Una alegría silenciosa que el mundo no puede darte… ni quitarte.
¿Y Si No Siento Nada Aún?
Está bien. La fe no es un sentimiento, es un paso que se toma.
Luego otro. Y otro más.
Algunos días es fácil.
Otros se siente como caminar en el fango.
Pero cada paso dado con Él está formando algo en ti, aunque todavía no lo veas.
Práctica Diaria: Intenta Esto Hoy
Antes de desplazarte por el celular, comer un snack o estresarte—pausa.
Di esto en voz alta (o susúrralo si aún no te sientes listo/a):
“Jesús, no sé bien a dónde me estás llevando, pero quiero confiar en Ti. Ayúdame a caminar contigo hoy.”
Eso es todo.
Sin escenario de iglesia.
Sin actuación.
Solo un pequeño paso.
Pensamiento Final
Seguir a Jesús no significa que de repente te vuelves perfecto, ni que la vida se vuelve fácil.
Significa que ya no caminas a ciegas.
Significa que tienes un Guía que te ama, te conoce y camina contigo.
Incluso en la niebla.
Incluso en los días de duda.
Incluso cuando tropiezas.
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